30 Años: Memoria, Verdad y Justicia

Durante más de siete años en nuestro país reinó el terror implantado desde el mismo Estado, que debía velar por la integridad de sus ciudadanos, a través de los crímenes más atroces: encarcelamientos, secuestros, desapariciones, exilios, asesinatos y apropiación de menores.
Es el ejercicio de todos los ciudadanos recordar que las libertades individuales y los derechos básicos de los ciudadanos fueron eliminados, arrasando de manera impiadosa con los sueños, la pasión, la generosidad, la inocencia y la esperanza de casi toda una generación, en la construcción de un país más justo y solidario.
Si el ejercicio que realizamos es la memoria, es imprescindible, hoy como siempre, no quedarnos solamente en el repudio de lo que pasó sino fundamentalmente, profundizar en el por qué, en las causas últimas de la barbarie que caracterizó en aquel entonces, el accionar de las Fuerzas Armadas.
¿Cuál es ese por qué? Instalar en nuestro país el llamado pensamiento único, el que se corporizó en el modelo neoliberal caracterizado por la exclusión, la concentración de la riqueza en las manos del capital sin nombre y sin nación, la degradación de la política con la finalidad última de su desaparición definitiva o, en el mejor de los casos, de su sometimiento a la economía tal como ellos la conciben con lo cual, obviamente, la política deja de ser.
Es esclarecedor el extracto del fallo del Juez Federal Jorge Ballesteros en la causa sobre el crecimiento de la deuda externa Argentina dado el 19 de julio de 2000. Dice así: “El régimen establecido por las comunicaciones A34, A54, A75, A76, A137, A163, A129, A241 y A251 de Banco Central de la República Argentina, todas ellas permitieron e hicieron efectiva la transferencia al Estado de la deuda privada, con seguro de cambio y operaciones de base. También se transfirieron las deudas que renovaron su seguro de cambio. Todo ello radicado por la Ley 22.749.
Luego de estimular el endeudamiento del sector privado, se provocó un alivio del sector por los regímenes señalados. Luego se produce la transferencia al Estado sin estudiar las causas del endeudamiento.
Los mismos intereses, encontraron a partir de la década del ‘90, la forma de montarse por encima de las organizaciones políticas de la sociedad y esta vez, sin la violencia de las armas, imponer sus designios de siempre.
Digo: No es casual que alguno de esos personajes, que el Juez Ballesteros enumera prolijamente en su Fallo, hayan estado en los planos de decisión durante más de veinte años. Caso emblemático si lo hay es el del Sr. Domingo Felipe Caballo. Surge claramente que, a través de la estatización de la deuda externa contraída por la cúpula empresarial dominante en aquellos años obligaron a nuestra Nación a postrarse ante los organismos de crédito y a pagar cinco veces por cada unidad obtenida.
La pesada herencia cultural y política que nos dejara la dictadura militar no se agota en el modelo económico, que ya hemos definido como el objetivo último del proceso iniciado en aquel entonces. También interpretamos, como resabios de aquellos tiempos, nefastas situaciones que vivimos no hace mucho en este Recinto cuando –ante el reclamos de la sociedad por mayor y menor seguridad pública- reivindican la mano dura, la tolerancia cero, así como otras tantas propuestas que son la negación raisma del sistema democrático, en tanto lo fundamental de todas las garantías que debe brindar el Estado, es el cuidado y el respeto por la vida.
Para poder proyectarse, nuestra sociedad trata el futuro aprendiendo de las enseñanzas del pasado: verdad, justicia y memoria, ya que ningún crimen puede quedar impune en una sociedad justa y democrática, porque todos tienen derecho a conocer la verdad y nosotros tenemos la obligación de proveer su garantía. Seamos concientes de que la batalla que tenemos que librar día tras día es lo que denomino permanentemente cono “batalla cultural”.
Así como en el ‘83, con la reintitucionalización de la Democracia, con la Presidencia del Dr. Alfonsín, no dudamos en llevar adelante el enjuiciamiento a la violación sistemática de los derechos humanos por el camino de ejercicio de la memoria, la justicia y la verdad. Iniciábamos entonces -como lo habíamos prometido en la campaña electoral- una etapa inigualada por ningún otro país de América Latina que había pasado por similares condiciones de represión. Modificamos el Código de Justicia Militar para someter a los militares a los tribunales civiles; procesamos y encarcelamos a los integrantes de las Juntas Militares; creamos la Comisión Nacional de Desaparición de Personas (CONADEP) que recogió miles de testimonios, allanó cuarteles, descubrió tumbas de NN, denunció los llamados “vuelos de la muerte”, desenmascaró el plan de apropiación de bebes nacidos en cautiverio e identificó todos y cada uno de los de campos de detención y exterminio; se extraditó a José López Rega, jefe operativo - durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón - de la Triple A y se modificó el Código Penal para equiparar el delito de tortura al de homicidio simple. Cuando el radicalismo y Alfonsín transfirieron el poder en 1989 al gobierno justicialista de Carlos Menem estaban en las cárceles con pena de prisión perpetua los comandantes de las juntas militares del proceso y cerca de 200 miembros de las fuerzas armadas y de seguridad. Pero lo más importante es que, sin actos de venganza ni violencia, se consolidó para siempre el respeto de la libertad, el estado de derecho y la democracia. Esta es la verdad histórica. Nada ni nadie podrá cambiarla.
La “batalla cultural” , es una batalla en la que debemos asumir el compromiso y alimentarnos con valentía para lograr una sociedad que sea críticamente responsable y tenga la fortaleza de exigir y exigirnos que estemos a la altura de las difíciles circunstancias, las que he tratado de relatar, que han sumido a nuestro país durante estos treinta años.
Realmente creo que nada de eso será posible si no hacemos una acertada definición de cuál fue el objetivo que se persiguió en aquel entonces y cuáles son los resabios que de aquellos años quedan en nuestra sociedad y en nuestras instituciones, de la que todos y cada uno de los que estamos aquí debemos hacernos responsables.

Por Favor, Comente en el Blog Original

http://www.diariodegestion.com.ar/index.php/patriciapanzoni/2006/03/23/30-anos-memoria-verdad-y-justicia/

No hay Comentarios »

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Deja tu Comentario:

XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>

Meta

Buscar

Powered by WordPress desarrollado por Grupo Bloggers
Entries and comments feeds. Valid XHTML and CSS.